El Parlamento Europeo adoptó el 6 de mayo de 2025 una modificación del reglamento sobre los índices de referencia (benchmarks). Estos índices se utilizan en contratos financieros, como los tipos de interés o los índices bursátiles. La revisión tiene como objetivo aclarar qué índices están afectados, regular mejor aquellos procedentes de países fuera de la UE y aliviar ciertas obligaciones de declaración.
El reglamento inicial (UE) 2016/1011, conocido como «BMR» (Benchmark Regulation), se estableció tras escándalos de manipulación de tipos como el Libor. Impone normas estrictas a los administradores de índices de referencia para garantizar su fiabilidad. Sin embargo, su ámbito de aplicación era demasiado amplio, abarcando incluso índices poco utilizados o no críticos. Además, los índices procedentes de terceros países (fuera de la UE) debían ser reconocidos o aprobados, lo que generaba cargas administrativas. La Comisión Europea propuso una revisión en 2023 para simplificar y adaptar las normas.
El Parlamento aprobó la posición del Consejo, que modifica el reglamento de 2016. Los principales cambios son:
El texto adoptado es el resultado de un acuerdo entre el Parlamento y el Consejo (procedimiento legislativo ordinario). El ponente fue Jonás Fernández (S&D, España).
La votación tuvo lugar el 6 de mayo de 2025. El Parlamento aprobó la posición del Consejo sin enmiendas, mediante una votación a mano alzada (sin recuento individual). Por lo tanto, la decisión queda adoptada.
Para los particulares, estos cambios son sobre todo indirectos. Los índices de referencia se utilizan para calcular los tipos de interés de los préstamos hipotecarios, los rendimientos de los fondos de pensiones o los resultados de los productos de ahorro. Al simplificar las normas para los índices no críticos, los costes de cumplimiento para los bancos y los gestores de activos disminuyen, lo que puede traducirse en comisiones más bajas para los consumidores. Por el contrario, los índices críticos siguen estrictamente regulados para evitar manipulaciones. La apertura a los índices de terceros países permite una mayor diversidad de inversiones, pero con garantías de equivalencia. En resumen, la revisión pretende equilibrar la protección de los inversores y la competitividad del mercado financiero europeo.