El Parlamento Europeo analiza la decisión de la Comisión Europea de autorizar la comercialización del maíz genéticamente modificado DP23211. Esta decisión llega tras un complejo proceso de evaluación y a pesar de las objeciones expresadas por los Estados miembros. El texto adoptado examina las implicaciones de esta autorización para la agricultura, el medio ambiente y la salud pública.
La base jurídica es el Reglamento (CE) nº 1829/2003 sobre alimentos y piensos modificados genéticamente. El procedimiento comenzó en diciembre de 2019, cuando la empresa Pioneer Overseas Corporation presentó la solicitud de autorización. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) emitió un dictamen favorable en noviembre de 2023, y la Comisión Europea autorizó el producto en julio de 2024.
La Decisión de Ejecución (UE) 2024/1826 entró en vigor el 2 de julio de 2024. La Comisión Europea es responsable de la implementación, en cooperación con los Estados miembros. El Comité Permanente de Vegetales, Animales, Alimentos y Piensos y el Comité de Apelación no lograron adoptar una posición común, lo que permitió a la Comisión proceder con la autorización.
La autorización afecta a productores de alimentos, agricultores y consumidores. El maíz contiene genes que confieren resistencia al glufosinato y produce proteínas insecticidas. Existen preocupaciones sobre los efectos en la biodiversidad, la salud del suelo y la calidad del agua. El proceso de autorización ha sido criticado por la falta de apoyo mayoritario de los Estados miembros.
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