El Parlamento Europeo ha aprobado una resolución que condena firmemente los ataques con misiles y drones de los hutíes contra Arabia Saudí, Israel, los Emiratos Árabes Unidos y la navegación marítima. Pide el cese inmediato de las hostilidades, el refuerzo de la operación naval EUNAVFOR ASPIDES y la inclusión del movimiento hutí en la lista terrorista de la Unión, con exenciones humanitarias. Este texto no es una ley: expresa la posición política del Parlamento y llama al Consejo, a la Comisión y a los Estados miembros a actuar.
Desde julio de 2026, los hutíes han multiplicado los ataques con misiles y drones contra ciudades saudíes, infraestructuras energéticas y aeropuertos civiles, y han declarado un bloqueo naval contra Arabia Saudí. Estos ataques perturban el comercio marítimo en el mar Rojo y en el estrecho de Bab el-Mandeb, lo que hace subir los precios de la energía y del transporte. El Parlamento considera que están en juego la estabilidad de la región y la seguridad de los suministros europeos.
Condena de los ataquesEl Parlamento condena los ataques con misiles y drones contra el territorio saudí, en particular el aeropuerto Rey Khalid de Riad, escuelas y zonas residenciales, así como los ataques contra Israel, los Emiratos Árabes Unidos y los buques en el mar Rojo.
Inclusión en la lista terroristaLlama al Consejo, a propuesta de la alta representante, a incluir sin demora el movimiento hutí, sus ramas militar y política y sus dirigentes en la lista terrorista de la UE. Toda medida restrictiva debería ser selectiva e ir acompañada de exenciones humanitarias claras, de conformidad con la resolución 2664 (2022) del Consejo de Seguridad de la ONU.
Refuerzo de EUNAVFOR ASPIDESLamenta que la operación naval EUNAVFOR ASPIDES disponga de muchos menos que los diez buques considerados necesarios para su lanzamiento. Pide a los Estados miembros que aporten fragatas con defensa aérea y capacidades antidrón, aviones de patrulla marítima, y al Consejo que prorrogue la operación más allá del 28 de febrero de 2027.
Evaluación para la energía y los preciosPide a la Comisión que evalúe con urgencia las consecuencias de la perturbación del estrecho de Bab el-Mandeb sobre la seguridad energética de la UE, la inflación, las cadenas de suministro y los puertos europeos, y que presente medidas de emergencia, entre ellas la diversificación de los suministros y un apoyo selectivo a los hogares y a las pequeñas y medianas empresas.
Ayuda humanitaria bajo controlPide un control estricto de la ayuda humanitaria financiada por la UE en Yemen, una verificación independiente de los socios y garantías contra cualquier desvío hacia grupos armados. Llama a aumentar la ayuda y a remediar las carencias de financiación, en particular mediante el futuro instrumento Europa en el Mundo.
La resolución fue aprobada por 291 votos a favor, 271 en contra y 8 abstenciones en la votación por llamamiento del 22 de octubre de 2026.
Para los ciudadanos europeos, este voto no añade ninguna norma directamente aplicable. No obstante, envía una señal política fuerte: el Parlamento pide que los hutíes sean incluidos en la lista terrorista de la UE, lo que podría acabar provocando la congelación de sus activos y la prohibición de poner fondos a su disposición. También reclama una evaluación de los efectos sobre los precios de la energía y del transporte marítimo, y un apoyo selectivo para los hogares y las pequeñas empresas si la situación empeora. El refuerzo de la operación naval pretende proteger la libertad de navegación en el mar Rojo, de la que dependen muchas mercancías importadas en Europa.
El Parlamento Europeo ha aprobado una resolución que condena los ataques de los hutíes y pide al Consejo que inscriba al movimiento en la lista terrorista de la Unión. No es una ley, pero sí una señal política clara: la seguridad marítima y la libertad de navegación son intereses europeos directos, y la Unión debe dejar de subcontratar su protección.
Inscribir a los hutíes en la lista terrorista de la UE no es puro escaparate. Una decisión de este tipo, adoptada a propuesta de la alta representante, permite congelar los activos del movimiento y de sus facilitadores, y prohibir la puesta a disposición de fondos. El Parlamento no se limita a condenar: pide al Consejo que actúe sin demora, apuntando a las ramas militar y política, a los dirigentes y al aparato de seguridad. La contrapartida es explícita: toda medida debe ser selectiva y acompañarse de exenciones humanitarias claras, para no bloquear la ayuda a los civiles yemeníes. Es el enfoque correcto: golpear a los responsables, no a las víctimas.
El texto no se detiene ahí. Llama a desmantelar los canales de financiación, incluido el contrabando de petróleo y las transferencias ilícitas de capitales, y a reforzar la cooperación entre las unidades de inteligencia financiera, Europol y Eurojust. También pide ampliar las medidas restrictivas a todos los que suministran armas y componentes a los hutíes, y hacer cumplir mejor el embargo de armas de la ONU. En este punto, el Parlamento empuja a los Estados miembros a asumir sus responsabilidades: evaluaciones rigurosas y transparentes de las exportaciones de armamento, conforme a la posición común 2008/944/PESC y al tratado sobre el comercio de armas.
El mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb no son puntos en un mapa. Son rutas comerciales de las que dependen cargamentos enteros destinados a Europa. Los ataques de los hutíes contra buques, y el bloqueo naval declarado contra Arabia Saudí, elevan los costes del transporte y del seguro, y amenazan la seguridad de los suministros energéticos. El Parlamento lo dice con claridad: la perturbación de los flujos logísticos se ha convertido en un instrumento de presión estratégica. Ante esto, la operación EUNAVFOR ASPIDES es esencial, pero está infradimensionada. El Parlamento lamenta que disponga de muchos menos que los diez buques considerados necesarios para su lanzamiento y pide a los Estados miembros que aporten fragatas con defensa aérea y capacidades antidrón, así como aviones de patrulla marítima.
Ahí está el problema. Los Estados miembros que aún no contribuyen deben hacerlo, y el Consejo debe prorrogar la operación más allá del 28 de febrero de 2027. Pero la cuestión del coste no puede ignorarse: cada buque enviado es un buque retirado de otra misión, y cada retraso en la contribución significa buques mercantes expuestos. El Parlamento pide también una evaluación de urgencia de las consecuencias sobre la energía, la inflación y los puertos europeos, y un apoyo específico a los hogares y a las pymes. Un enfoque basado en la responsabilidad individual y la cooperación con los socios del Golfo, en lugar de una nueva capa de burocracia, sería más eficaz. El texto va en esa dirección al pedir una coordinación con la coalición marítima liderada por Arabia Saudí y con la OTAN.
Condenar no basta: hay que secar las financiaciones, proteger las rutas y asumir el coste de los buques.
El Parlamento Europeo ha aprobado una resolución que condena los ataques de los hutíes y pide al Consejo que inscriba al movimiento en la lista terrorista de la Unión. No es una ley, pero sí una señal política clara: la seguridad marítima y la libertad de navegación son intereses europeos directos, y la Unión debe dejar de subcontratar su protección.
Inscribir a los hutíes en la lista terrorista de la UE no es puro escaparate. Una decisión de este tipo, adoptada a propuesta de la alta representante, permite congelar los activos del movimiento y de sus facilitadores, y prohibir la puesta a disposición de fondos. El Parlamento no se limita a condenar: pide al Consejo que actúe sin demora, apuntando a las ramas militar y política, a los dirigentes y al aparato de seguridad. La contrapartida es explícita: toda medida debe ser selectiva y acompañarse de exenciones humanitarias claras, para no bloquear la ayuda a los civiles yemeníes. Es el enfoque correcto: golpear a los responsables, no a las víctimas.
El texto no se detiene ahí. Llama a desmantelar los canales de financiación, incluido el contrabando de petróleo y las transferencias ilícitas de capitales, y a reforzar la cooperación entre las unidades de inteligencia financiera, Europol y Eurojust. También pide ampliar las medidas restrictivas a todos los que suministran armas y componentes a los hutíes, y hacer cumplir mejor el embargo de armas de la ONU. En este punto, el Parlamento empuja a los Estados miembros a asumir sus responsabilidades: evaluaciones rigurosas y transparentes de las exportaciones de armamento, conforme a la posición común 2008/944/PESC y al tratado sobre el comercio de armas.
El mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb no son puntos en un mapa. Son rutas comerciales de las que dependen cargamentos enteros destinados a Europa. Los ataques de los hutíes contra buques, y el bloqueo naval declarado contra Arabia Saudí, elevan los costes del transporte y del seguro, y amenazan la seguridad de los suministros energéticos. El Parlamento lo dice con claridad: la perturbación de los flujos logísticos se ha convertido en un instrumento de presión estratégica. Ante esto, la operación EUNAVFOR ASPIDES es esencial, pero está infradimensionada. El Parlamento lamenta que disponga de muchos menos que los diez buques considerados necesarios para su lanzamiento y pide a los Estados miembros que aporten fragatas con defensa aérea y capacidades antidrón, así como aviones de patrulla marítima.
Ahí está el problema. Los Estados miembros que aún no contribuyen deben hacerlo, y el Consejo debe prorrogar la operación más allá del 28 de febrero de 2027. Pero la cuestión del coste no puede ignorarse: cada buque enviado es un buque retirado de otra misión, y cada retraso en la contribución significa buques mercantes expuestos. El Parlamento pide también una evaluación de urgencia de las consecuencias sobre la energía, la inflación y los puertos europeos, y un apoyo específico a los hogares y a las pymes. Un enfoque basado en la responsabilidad individual y la cooperación con los socios del Golfo, en lugar de una nueva capa de burocracia, sería más eficaz. El texto va en esa dirección al pedir una coordinación con la coalición marítima liderada por Arabia Saudí y con la OTAN.
Condenar no basta: hay que secar las financiaciones, proteger las rutas y asumir el coste de los buques.