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Textos Adoptados
Aprobado2026-10-06Social, empleo y educación

Riesgos psicosociales en el trabajo: el Parlamento pide una ley y enfermedades profesionales reconocidas

Texto adoptado
A favor41363 %
En contra21032 %
Abstención294 %
No votó00 %
Explicación detallada

Comprender el texto adoptado

En resumen

El Parlamento Europeo ha aprobado una resolución que pide a la Comisión que prepare una propuesta legislativa sobre los riesgos psicosociales, el estrés y la salud mental en el trabajo. También pide que estos riesgos se reconozcan explícitamente como posibles causas de enfermedades profesionales, incluidos los problemas de salud mental. El texto no es una ley: es una petición dirigida a la Comisión, que debe realizar primero un análisis de impacto. El Parlamento pide que esta futura propuesta se financie con los créditos presupuestarios existentes.

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Contexto

Los riesgos psicosociales relacionados con el trabajo (sobrecarga, ritmos insostenibles, acoso, pérdida de sentido, fronteras difusas entre la vida profesional y la vida privada) están cada vez mejor documentados. El Parlamento considera que el marco europeo de salud y seguridad en el trabajo, que data en lo esencial de 1989 y 1990, no los cubre con suficiente claridad. Por ello, pide a la Comisión que evalúe la legislación existente y, a continuación, proponga un texto específico, basándose en las normas del Tratado que permiten mejorar las condiciones de trabajo. La resolución insiste también en que el reconocimiento de las enfermedades profesionales y las normas sobre la carga de la prueba siguen siendo competencia de los Estados miembros y de sus sistemas de seguridad social.

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Lo que se decidió

  1. 1

    Reconocimiento como enfermedades profesionalesEl Parlamento pide a la Comisión y a los Estados miembros que reconozcan explícitamente que los riesgos psicosociales relacionados con el trabajo pueden dar lugar a enfermedades profesionales, incluidos los problemas de salud mental. También pide que se revise la lista europea de enfermedades profesionales (recomendación 2022/2337) para incluir estos casos.

  2. 2

    Evaluaciones de riesgos obligatorias y periódicasSe invita a los Estados miembros a garantizar, en el marco de las obligaciones existentes de la directiva marco sobre seguridad y salud en el trabajo, que las evaluaciones de riesgos psicosociales sean obligatorias, se realicen a intervalos periódicos y ante cualquier cambio importante en el lugar de trabajo, con la participación de los trabajadores y sus representantes. Estas evaluaciones deben integrar también una dimensión de género y una atención especial a las mujeres embarazadas o que regresan de permiso de maternidad, así como a los trabajadores que regresan de permiso de paternidad.

  3. 3

    Violencia y acoso: tolerancia ceroTodas las formas de violencia y acoso de carácter sexista en el trabajo deben reconocerse explícitamente como un riesgo psicosocial que debe prevenirse y gestionarse. El Parlamento pide obligaciones claras para los empleadores, en particular mecanismos de denuncia seguros y una protección efectiva de las víctimas, y anima a los Estados miembros a ratificar el convenio n.º 190 de la OIT sobre la violencia y el acoso.

  4. 4

    Inspecciones de trabajo reforzadasEl Parlamento pide a la Comisión que proponga una recomendación del Consejo que fije normas mínimas a escala de la Unión para las inspecciones de trabajo, con herramientas de evaluación y seguimiento armonizadas y recursos suficientes. También pide que se refuerce el mandato de la Autoridad Europea del Trabajo.

  5. 5

    Teletrabajo y reincorporación al trabajoEl Parlamento subraya que un aislamiento prolongado y unas fronteras difusas entre la vida profesional y la vida privada aumentan el riesgo de estrés y agotamiento profesional. Aboga por un enfoque equilibrado y voluntario del teletrabajo, con tiempos de interacción presencial, y por programas de reincorporación al trabajo adaptados tras una enfermedad o dificultades psicosociales.

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Resultado de la votación

413A favor210En contra29Abstención

La resolución fue aprobada por 413 votos a favor, 210 votos en contra y 29 abstenciones, en una votación electrónica por llamamiento.

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Qué significa esto para los ciudadanos

Para los asalariados, este voto todavía no crea ningún derecho nuevo directamente aplicable: pide a la Comisión que prepare una propuesta legislativa y que realice primero un análisis de impacto. Si esta propuesta llega a ver la luz, podría conducir a evaluaciones de riesgos psicosociales más sistemáticas en todos los lugares de trabajo, a un mejor reconocimiento de los problemas de salud mental relacionados con el trabajo como enfermedades profesionales y a inspecciones de trabajo mejor equipadas. Para los empleadores, en particular las pequeñas y medianas empresas, el Parlamento insiste en que las futuras normas sean fácilmente aplicables y vayan acompañadas de herramientas simplificadas, guías sectoriales y apoyos específicos. El Parlamento precisa también que las normas sobre la carga de la prueba y el reconocimiento de las enfermedades profesionales siguen siendo competencia de los Estados miembros y de sus sistemas de seguridad social.

Opinion & analysis

Riesgos psicosociales: el Parlamento pide una ley, no una nueva capa de burocracia

El Parlamento Europeo ha adoptado una resolución que pide a la Comisión que proponga una ley sobre los riesgos psicosociales en el trabajo, que reconozca estos riesgos como enfermedades profesionales y que refuerce las inspecciones. El texto no es una ley: es una petición política, adoptada por 413 votos a favor, 210 en contra y 29 abstenciones. El verdadero debate no es si el estrés laboral existe, sino quién pagará la factura de un marco jurídico adicional y si este ayudará realmente a las empresas y a los trabajadores.

Lo esencial

  • El Parlamento pide a la Comisión que realice un análisis de impacto, con prueba de competitividad y prueba de pymes, antes de presentar una propuesta legislativa basada en el artículo 153, apartado 2, letra b), y el artículo 153, apartado 1, letra a), del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.
  • Invita a los Estados miembros a hacer obligatorias las evaluaciones de riesgos psicosociales, en el marco del artículo 9 de la directiva marco sobre seguridad y salud en el trabajo, y a revisar la lista europea de enfermedades profesionales (recomendación 2022/2337).
  • El texto se opone explícitamente a toda presunción de causalidad que obligara al empleador a probar un hecho negativo, en particular para las pymes, y recuerda que la carga de la prueba y el reconocimiento de las enfermedades profesionales siguen siendo competencia de los Estados miembros.
  • Pide una recomendación del Consejo sobre normas mínimas para las inspecciones de trabajo y un refuerzo del mandato de la Autoridad Europea del Trabajo, precisando al mismo tiempo que la futura propuesta deberá financiarse con los créditos existentes.

Una petición legislativa que asume sus límites

El Parlamento no legisla aquí: pide a la Comisión que evalúe y luego proponga. Es el procedimiento previsto en el artículo 225 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, y es algo bueno. Un análisis de impacto con prueba de competitividad y prueba de pymes obliga a cuantificar los costes antes de imponer obligaciones. Demasiados textos europeos nacen sin esa disciplina. La resolución pide también que la futura propuesta colme las lagunas sin crear instrumentos redundantes, y que su coste se cubra con los créditos existentes. Sobre el papel, el método es sensato.

Pero la resolución misma ya contiene una lista de obligaciones: evaluaciones obligatorias a intervalos regulares, formación continua especializada, mecanismos de notificación seguros, programas de reincorporación al trabajo, integración de la gestión algorítmica en los sistemas de salud y seguridad. Cada una de estas medidas tiene un coste para el empleador, sobre todo para una pyme que no tiene ni departamento de recursos humanos dedicado ni jurista. El Parlamento lo reconoce a medias al pedir herramientas simplificadas y guías sectoriales. Habrá que verificar que estas herramientas no se transformen en una nueva capa de formularios.

Reconocer las enfermedades profesionales sin invertir la carga de la prueba

El Parlamento pide que los riesgos psicosociales se reconozcan explícitamente como susceptibles de dar lugar a enfermedades profesionales, incluidos los problemas de salud mental, y que se revise la lista europea de enfermedades profesionales. El reconocimiento es legítimo: un trabajador cuya salud queda destruida por las condiciones de trabajo debe poder ser indemnizado. Pero este reconocimiento corresponde a los sistemas nacionales de seguridad social, y el texto lo recuerda. Incluso se opone a toda presunción de causalidad que obligara al empleador a probar un hecho negativo, lo que sería una inversión inaceptable de la carga de la prueba, especialmente para las pequeñas empresas.

El diablo está en la aplicación. Si los criterios de reconocimiento son demasiado amplios, se incentivará a los empleadores a cubrirse multiplicando las evaluaciones y las formaciones, lo que aumentará los costes sin mejorar necesariamente la prevención. Si los criterios son demasiado estrictos, las víctimas quedarán sin recurso. El Parlamento devuelve la pelota a los Estados miembros y a los interlocutores sociales, lo que es conforme al principio de subsidiariedad. Pero también pide una definición europea clara de los riesgos psicosociales, que incluya la vigilancia digital y la gestión algorítmica. Una definición común puede ayudar, siempre que no se convierta en un catálogo rígido que los jueces interpreten de manera extensiva.

Inspecciones y Autoridad Europea del Trabajo: más medios, pero ¿para qué?

El Parlamento pide una recomendación del Consejo que fije normas mínimas para las inspecciones de trabajo y un refuerzo del mandato de la Autoridad Europea del Trabajo. Una recomendación no es vinculante, pero puede armonizar las prácticas y evitar que las empresas estén sometidas a exigencias divergentes según los países. El refuerzo de la Autoridad Europea del Trabajo, en cambio, merece un examen atento: más coordinación puede ser útil, pero no debe traducirse en una burocracia adicional que aleje las decisiones de las realidades locales.

La resolución insiste también en la necesidad de un enfoque equilibrado y voluntario del teletrabajo, con tiempos de interacción presencial. Es un reconocimiento bienvenido de que el aislamiento y la frontera difusa entre vida profesional y vida privada son factores de riesgo. Pero el teletrabajo sigue siendo una práctica contractual entre empleador y trabajador, y los Estados miembros no necesitan una nueva directiva para encuadrar las buenas prácticas. Un enfoque basado en la negociación colectiva y la responsabilidad individual sería más eficaz que una norma europea uniforme.

Reconocer el sufrimiento en el trabajo es justo; convertirlo en una nueva fábrica de formularios sería un error.

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