El Parlamento Europeo ha aprobado una resolución que condena firmemente la represión del régimen cubano y exige la liberación inmediata e incondicional de Félix Navarro, de su hija Saylí Navarro y de todos los demás presos políticos. También pide la activación de la cláusula sobre derechos humanos del acuerdo UE-Cuba y la suspensión de dicho acuerdo si Cuba no adopta medidas concretas hacia la democracia. Este texto es una declaración política: no crea obligación jurídica, pero compromete la posición oficial de la Unión Europea.
Félix Navarro, de 72 años, disidente histórico y defensor de los derechos humanos, fue liberado en enero de 2025 en el marco de un acuerdo negociado por la Iglesia católica, pero su liberación fue revocada en abril de 2025. Padece diabetes y enfermedades respiratorias crónicas, y habría sido golpeado por guardias de prisión en abril de 2026 antes de ser puesto en aislamiento. Su hija Saylí Navarro, cofundadora de la organización Damas de Blanco (galardonada con el premio Sájarov), también está encarcelada. En agosto de 2026, se contabilizaron 1.339 presos políticos en Cuba, de los cuales 155 mujeres y 38 menores, según las cifras citadas en la resolución.
Exigencia de liberación inmediataEl Parlamento exige la liberación inmediata e incondicional de Félix Navarro, de Saylí Navarro y de todos los demás presos políticos.
Atención médica para los detenidosPide que Félix Navarro y todos los demás presos reciban atención médica inmediata, adecuada e independiente, y recuerda a las autoridades cubanas su obligación de garantizar la seguridad física de los detenidos.
Sanciones contra los responsablesEl Parlamento reitera su llamamiento a imponer sanciones en el marco del régimen mundial de sanciones de la UE en materia de derechos humanos contra los responsables de la represión, empezando por Miguel Díaz-Canel.
Acuerdo UE-Cuba amenazado de suspensiónPide la activación de la cláusula sobre derechos humanos del acuerdo de diálogo político y cooperación UE-Cuba y la suspensión inmediata de dicho acuerdo si el régimen no adopta medidas concretas y verificables hacia una democracia pluralista y la liberación de todos los presos políticos.
Fin del exilio forzadoCondena el exilio forzado como medio de coerción y pide que cada preso tenga derecho a permanecer en su país y a regresar a él sin condiciones previas.
La resolución fue aprobada por 374 votos a favor, 198 votos en contra y 19 abstenciones en una votación electrónica por llamamiento nominal el 17 de septiembre de 2026.
Esta resolución no cambia directamente el derecho europeo: expresa la posición política del Parlamento Europeo y pide a la Comisión y a los Estados miembros que actúen. En concreto, pide sanciones europeas contra los responsables cubanos de la represión, entre ellos Miguel Díaz-Canel, y amenaza con suspender el acuerdo de diálogo y cooperación entre la UE y Cuba si no se adopta ninguna medida concreta para liberar a los presos políticos y avanzar hacia la democracia. Para los ciudadanos europeos, esto significa que el Parlamento impulsa a la UE a endurecer su posición frente a Cuba, pero ninguna medida jurídica vinculante está aún en vigor en esta fase.
El Parlamento Europeo adoptó el 17 de septiembre de 2026, por 374 votos contra 198 y 19 abstenciones, una resolución que exige la liberación inmediata e incondicional de Félix Navarro, de su hija Saylí Navarro y de todos los presos políticos cubanos. El texto es una declaración política, no una ley: no libera a nadie, pero fija una posición que la Comisión y los Estados miembros ya no podrán ignorar. El verdadero desafío no es la votación, es lo que ocurre si el régimen de Miguel Díaz-Canel no se mueve.
Se supone que el acuerdo de diálogo político y de cooperación entre la UE y Cuba contiene una cláusula sobre derechos humanos. En la práctica, esa cláusula nunca se ha activado, y el régimen ha continuado: 1 339 presos políticos contabilizados en agosto de 2026, entre ellos 155 mujeres y 38 menores, según las cifras citadas en la resolución. El Parlamento pide por tanto activar la cláusula y, a falta de medidas concretas y verificables hacia una democracia pluralista y la liberación de todos los presos, suspender el acuerdo. Es una posición firme, pero sigue siendo un llamamiento: la decisión corresponde al Consejo y a la Comisión.
El mecanismo es simple: un acuerdo de diálogo sin condicionalidad real se convierte en una coartada. El régimen firma, no cambia nada, y la UE sigue cooperando. Al amenazar con la suspensión, el Parlamento introduce un costo para el régimen, pero también para los Estados miembros que deberán asumir esa ruptura. La cuestión es saber si el Consejo seguirá o si la resolución quedará en letra muerta.
El Parlamento reitera su llamamiento a sanciones en el marco del régimen global de sanciones de la UE en materia de derechos humanos contra los responsables de la represión, empezando por Miguel Díaz-Canel. Ese régimen permite congelar bienes y prohibir viajes, pero no designa a nadie automáticamente: la decisión corresponde al Consejo, por unanimidad. La resolución no sanciona; pide que se sancione.
Para los ciudadanos europeos, esto significa que el Parlamento impulsa un endurecimiento, pero que nada cambia en el derecho europeo mientras el Consejo no actúe. El costo de la inacción es claro: cada mes sin sanciones, el régimen gana tiempo y los presos pagan. La alternativa sería condicionar las relaciones económicas y de cooperación a progresos verificables, en lugar de contentarse con declaraciones.
Una resolución que exige la liberación sin suspender el acuerdo deja al régimen tiempo para ganar.
El Parlamento Europeo adoptó el 17 de septiembre de 2026, por 374 votos contra 198 y 19 abstenciones, una resolución que exige la liberación inmediata e incondicional de Félix Navarro, de su hija Saylí Navarro y de todos los presos políticos cubanos. El texto es una declaración política, no una ley: no libera a nadie, pero fija una posición que la Comisión y los Estados miembros ya no podrán ignorar. El verdadero desafío no es la votación, es lo que ocurre si el régimen de Miguel Díaz-Canel no se mueve.
Se supone que el acuerdo de diálogo político y de cooperación entre la UE y Cuba contiene una cláusula sobre derechos humanos. En la práctica, esa cláusula nunca se ha activado, y el régimen ha continuado: 1 339 presos políticos contabilizados en agosto de 2026, entre ellos 155 mujeres y 38 menores, según las cifras citadas en la resolución. El Parlamento pide por tanto activar la cláusula y, a falta de medidas concretas y verificables hacia una democracia pluralista y la liberación de todos los presos, suspender el acuerdo. Es una posición firme, pero sigue siendo un llamamiento: la decisión corresponde al Consejo y a la Comisión.
El mecanismo es simple: un acuerdo de diálogo sin condicionalidad real se convierte en una coartada. El régimen firma, no cambia nada, y la UE sigue cooperando. Al amenazar con la suspensión, el Parlamento introduce un costo para el régimen, pero también para los Estados miembros que deberán asumir esa ruptura. La cuestión es saber si el Consejo seguirá o si la resolución quedará en letra muerta.
El Parlamento reitera su llamamiento a sanciones en el marco del régimen global de sanciones de la UE en materia de derechos humanos contra los responsables de la represión, empezando por Miguel Díaz-Canel. Ese régimen permite congelar bienes y prohibir viajes, pero no designa a nadie automáticamente: la decisión corresponde al Consejo, por unanimidad. La resolución no sanciona; pide que se sancione.
Para los ciudadanos europeos, esto significa que el Parlamento impulsa un endurecimiento, pero que nada cambia en el derecho europeo mientras el Consejo no actúe. El costo de la inacción es claro: cada mes sin sanciones, el régimen gana tiempo y los presos pagan. La alternativa sería condicionar las relaciones económicas y de cooperación a progresos verificables, en lugar de contentarse con declaraciones.
Una resolución que exige la liberación sin suspender el acuerdo deja al régimen tiempo para ganar.