El Parlamento Europeo adoptó el 16 de septiembre de 2026 una resolución que pide a la Unión y a los Estados miembros que reconozcan que los actos híbridos pueden constituir una forma de guerra, incluso sin fuerzas clásicas. Pide tratar las operaciones híbridas que permanecen por debajo del umbral de los conflictos armados y no pueden ser gestionadas por las solas fuerzas del orden como cuestiones de seguridad colectiva, con una respuesta combinada civil y militar. El texto no es una ley: el Parlamento pide a la Comisión, al Consejo y a los Estados miembros que actúen, pero no crea por sí mismo obligaciones jurídicas.
Los ataques híbridos (ciberataques, desinformación, sabotaje, presión sobre las infraestructuras) difuminan la frontera entre guerra y paz. El Parlamento considera que la respuesta europea sigue siendo demasiado reactiva y carece de capacidades de vigilancia en tiempo real, de atribución y de reacción proactiva. La resolución adoptada es una toma de posición política: no sustituye las leyes existentes, pero fija las prioridades que el Parlamento quiere ver aplicadas por la Comisión, el Consejo, el alto representante y los gobiernos nacionales.
Reconocer los actos híbridos como posible guerraEl Parlamento invita a la Unión y a los Estados miembros a admitir que los actos híbridos pueden constituir una forma de guerra, se empleen o no fuerzas clásicas.
Tratar las operaciones por debajo del umbral como seguridad colectivaPide a la Comisión y al Consejo que evalúen los marcos jurídicos existentes, colmen las lagunas y consideren las operaciones híbridas que no pueden ser gestionadas por las solas fuerzas del orden como cuestiones de seguridad colectiva que requieren una respuesta civil y militar combinada.
Reforzar la alerta temprana y la refutación preventivaEl Parlamento reclama un sistema de alerta temprana reforzado para luchar contra la desinformación en tiempo real, con responsabilidades operativas claras, y mecanismos armonizados de refutación preventiva e intervención rápida a escala de la Unión y con los países socios.
Dirigirse a las redes y los flujos financieros ilícitosInvita a la Comisión, al alto representante y a los Estados miembros a utilizar plenamente la caja de herramientas contra la manipulación de la información y la injerencia extranjeras y el manual de disuasión, incluso mediante una atribución pública coordinada y medidas restrictivas dirigidas no solo a incidentes aislados, sino también a los flujos financieros ilícitos, las infraestructuras técnicas y las redes de intermediarios.
Integrar las vulnerabilidades cognitivas en la estrategia de seguridadEl Parlamento pide que las vulnerabilidades cognitivas sean reconocidas y tratadas en la futura estrategia de seguridad de la Unión y que la Comisión proporcione una cartografía de esas vulnerabilidades y criterios de resiliencia.
La resolución fue adoptada por 470 votos a favor, 129 en contra y 62 abstenciones, en una votación electrónica por llamamiento nominal.
Para los ciudadanos, este voto no cambia directamente la ley, pero empuja a las instituciones europeas y a los gobiernos a proteger mejor las infraestructuras críticas (energía, salud, finanzas, cables submarinos) y a luchar más rápido contra la desinformación y las injerencias extranjeras. También fomenta una cooperación reforzada con socios como el Reino Unido, Noruega, Canadá, Japón, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda y Taiwán, así como con Ucrania, Moldavia, Armenia y Montenegro para ejercicios conjuntos y formaciones. El Parlamento pide por último que las misiones del Centro Europeo para la Resiliencia Democrática se definan claramente para evitar duplicidades.
El Parlamento Europeo adoptó el 16 de septiembre de 2026 una resolución que pide a la Unión y a los Estados miembros reconocer que los actos híbridos pueden constituir una forma de guerra, incluso sin fuerzas clásicas. Llama a tratar las operaciones que permanecen por debajo del umbral de los conflictos armados y no pueden gestionarse solo con fuerzas del orden como cuestiones de seguridad colectiva, con una respuesta combinada civil y militar. El texto no es una ley: fija prioridades políticas, sin crear obligaciones jurídicas.
La resolución adoptada por 470 votos a favor, 129 en contra y 62 abstenciones no tiene fuerza vinculante. Invita a la Comisión, al Consejo y a los Estados miembros a actuar, pero no crea ninguna obligación jurídica. Su importancia es política: fija las prioridades que el Parlamento quiere ver aplicadas, y compromete a las instituciones a rendir cuentas sobre su implementación.
El texto pide a la Unión reconocer que los actos híbridos pueden constituir una forma de guerra, se empleen o no fuerzas clásicas. No se trata de una cláusula de guerra automática, sino de una invitación a considerar estas operaciones como amenazas graves, y no como incidentes aislados.
El Parlamento llama a tratar las operaciones híbridas que no pueden gestionarse solo con fuerzas del orden como cuestiones de seguridad colectiva, que requieren una respuesta civil y militar combinada. Esto implica una coordinación entre servicios de inteligencia, fuerzas armadas y autoridades civiles, pero también una clarificación de las responsabilidades operativas.
Reclama un sistema de alerta temprana reforzado para luchar contra la desinformación en tiempo real, con responsabilidades claras, y mecanismos armonizados de refutación preventiva e intervención rápida a escala de la Unión y con los países socios. La caja de herramientas FIMI debería incluir contramedidas contra las técnicas de influencia avanzadas, como el control reflexivo.
El texto invita también a apuntar no solo a los incidentes aislados, sino también a los flujos financieros ilícitos, las infraestructuras técnicas y las redes de intermediarios que sostienen estas campañas. Un enfoque que solo sanciona los síntomas deja intacta la capacidad de causar daño.
Reconocer la guerra híbrida es negarse a tratarla como una serie de incidentes aislados.
El Parlamento Europeo adoptó el 16 de septiembre de 2026 una resolución que pide a la Unión y a los Estados miembros reconocer que los actos híbridos pueden constituir una forma de guerra, incluso sin fuerzas clásicas. Llama a tratar las operaciones que permanecen por debajo del umbral de los conflictos armados y no pueden gestionarse solo con fuerzas del orden como cuestiones de seguridad colectiva, con una respuesta combinada civil y militar. El texto no es una ley: fija prioridades políticas, sin crear obligaciones jurídicas.
La resolución adoptada por 470 votos a favor, 129 en contra y 62 abstenciones no tiene fuerza vinculante. Invita a la Comisión, al Consejo y a los Estados miembros a actuar, pero no crea ninguna obligación jurídica. Su importancia es política: fija las prioridades que el Parlamento quiere ver aplicadas, y compromete a las instituciones a rendir cuentas sobre su implementación.
El texto pide a la Unión reconocer que los actos híbridos pueden constituir una forma de guerra, se empleen o no fuerzas clásicas. No se trata de una cláusula de guerra automática, sino de una invitación a considerar estas operaciones como amenazas graves, y no como incidentes aislados.
El Parlamento llama a tratar las operaciones híbridas que no pueden gestionarse solo con fuerzas del orden como cuestiones de seguridad colectiva, que requieren una respuesta civil y militar combinada. Esto implica una coordinación entre servicios de inteligencia, fuerzas armadas y autoridades civiles, pero también una clarificación de las responsabilidades operativas.
Reclama un sistema de alerta temprana reforzado para luchar contra la desinformación en tiempo real, con responsabilidades claras, y mecanismos armonizados de refutación preventiva e intervención rápida a escala de la Unión y con los países socios. La caja de herramientas FIMI debería incluir contramedidas contra las técnicas de influencia avanzadas, como el control reflexivo.
El texto invita también a apuntar no solo a los incidentes aislados, sino también a los flujos financieros ilícitos, las infraestructuras técnicas y las redes de intermediarios que sostienen estas campañas. Un enfoque que solo sanciona los síntomas deja intacta la capacidad de causar daño.
Reconocer la guerra híbrida es negarse a tratarla como una serie de incidentes aislados.