El Parlamento Europeo ha aprobado una resolución que pide a la Comisión que integre la inteligencia artificial en la política comercial de la Unión. Propone servicios de asesoramiento en IA en el portal Access2Markets y la ventanilla única para ayudar a las empresas a gestionar los derechos de aduana, las normas de origen y los requisitos reglamentarios. También pide herramientas de IA sencillas y asequibles para las pymes, y medios reforzados para las aduanas y la vigilancia del mercado. El texto no es una ley: el Parlamento pide a la Comisión que actúe.
La inteligencia artificial transforma el comercio mundial: reduce los costes de información y de cumplimiento, modifica la gestión de las cadenas de suministro y desarrolla los servicios digitales. El Parlamento considera que la Unión debe integrar esta tecnología en su política comercial para seguir siendo competitiva y para controlar mejor las mercancías importadas. La resolución se inscribe en un debate más amplio sobre la soberanía tecnológica europea, la dependencia de proveedores no europeos y la seguridad económica.
Asesoramiento en IA en Access2MarketsEl Parlamento invita a la Comisión a integrar servicios de asesoramiento en inteligencia artificial dignos de confianza en el portal Access2Markets y la ventanilla única, a fin de facilitar la gestión de los derechos de aduana, las normas de origen y los requisitos reglamentarios.
Herramientas de IA para las pymesPide que se dé prioridad a las herramientas de IA adaptadas a las pequeñas y medianas empresas y que las soluciones digitales de cumplimiento sigan siendo sencillas, asequibles y accesibles.
Aduanas y vigilancia reforzadasPide recursos y competencias para las autoridades aduaneras y de vigilancia del mercado, en particular mediante una cooperación reforzada entre Estados miembros en la plataforma de datos aduaneros de la Unión, y la exploración de herramientas de IA seguras para analizar los pequeños paquetes y luchar contra la falsificación, el fraude aduanero y la elusión de sanciones.
IA de código abierto y logísticaInvita a la Comisión a promover las soluciones de IA en código abierto para estimular la competencia y reducir la dependencia de proveedores fuera de la UE, y a invertir en una logística asistida por IA para mitigar los cuellos de botella en los puertos y los corredores.
Normas mundiales y acuerdos comercialesPide a la Comisión que impulse las discusiones sobre la IA y el comercio en la OMC, incluida la creación de un grupo de trabajo, y que incluya disposiciones de cooperación reglamentaria sobre la IA en todos los futuros acuerdos y capítulos sobre el comercio digital, preservando al mismo tiempo la autonomía reglamentaria de la Unión y las garantías del RGPD para las transferencias de datos personales.
El Parlamento aprobó la resolución por 527 votos a favor, 62 en contra y 59 abstenciones, durante una votación electrónica por llamamiento nominal.
Para las empresas, en particular las pymes, esta resolución anuncia herramientas de IA para simplificar los trámites aduaneros y reglamentarios a través de Access2Markets, lo que podría reducir los costes y los plazos de exportación. Para los consumidores, pretende reforzar los controles sobre las mercancías importadas, en particular los pequeños paquetes, a fin de luchar mejor contra la falsificación y los productos no conformes. El texto no tiene fuerza de ley: se trata de peticiones dirigidas a la Comisión, que decidirá las medidas que adoptará.
El Parlamento Europeo ha aprobado una resolución que invita a la Comisión a integrar la inteligencia artificial en la política comercial de la Unión. Detrás de los llamamientos a la soberanía y a la competitividad, el texto pide sobre todo herramientas concretas para las pymes y las aduanas, sin crear la menor obligación jurídica.
La resolución aprobada por 527 votos a favor, 62 en contra y 59 abstenciones no tiene fuerza de ley. Acumula llamamientos a la Comisión: asesoramiento en IA en Access2Markets, herramientas para las pymes, desmaterialización de los intercambios, logística inteligente, grupo de trabajo en la OMC, cláusulas de cooperación regulatoria en los acuerdos comerciales. Nada de esto obliga a nadie. El Parlamento pide, la Comisión dispone.
La paradoja es que el texto reconoce que la IA puede reducir los costes de información y de conformidad, pero no dice cómo evitar que las salvaguardias que reclama por otra parte (RGPD, AI Act, umbral mínimo mundial de protección) anulen esas ganancias. Cada nueva exigencia de conformidad tiene un coste para las empresas, y el texto nunca cuantifica ese coste.
El Parlamento quiere marcos de soberanía graduados para los servicios críticos en la contratación pública, garantizando al mismo tiempo un acceso no discriminatorio a los proveedores que comparten los mismos valores. La contradicción es flagrante: no se puede a la vez reservar la contratación pública a los proveedores establecidos en la Unión y pretender mantener una autonomía estratégica abierta. O se protege, o se abre, pero no ambas cosas a la vez.
Sobre los semiconductores y las tierras raras, el texto pide acelerar la aplicación de la Chips Act y del reglamento sobre materias primas críticas, condicionando al mismo tiempo las asociaciones estratégicas a criterios de coherencia. Es una buena intención, pero no resuelve el problema de fondo: la Unión sigue dependiendo de China para las tierras raras, y las restricciones a la exportación que esta impone ya perturban las cadenas de suministro. El Parlamento lo reconoce, pero no propone ningún mecanismo vinculante para remediarlo.
Una resolución que pide a la vez la soberanía y la apertura, sin elegir nunca, no cuesta nada a quienes la votan y mucho a quienes esperan actos.
El Parlamento Europeo ha aprobado una resolución que invita a la Comisión a integrar la inteligencia artificial en la política comercial de la Unión. Detrás de los llamamientos a la soberanía y a la competitividad, el texto pide sobre todo herramientas concretas para las pymes y las aduanas, sin crear la menor obligación jurídica.
La resolución aprobada por 527 votos a favor, 62 en contra y 59 abstenciones no tiene fuerza de ley. Acumula llamamientos a la Comisión: asesoramiento en IA en Access2Markets, herramientas para las pymes, desmaterialización de los intercambios, logística inteligente, grupo de trabajo en la OMC, cláusulas de cooperación regulatoria en los acuerdos comerciales. Nada de esto obliga a nadie. El Parlamento pide, la Comisión dispone.
La paradoja es que el texto reconoce que la IA puede reducir los costes de información y de conformidad, pero no dice cómo evitar que las salvaguardias que reclama por otra parte (RGPD, AI Act, umbral mínimo mundial de protección) anulen esas ganancias. Cada nueva exigencia de conformidad tiene un coste para las empresas, y el texto nunca cuantifica ese coste.
El Parlamento quiere marcos de soberanía graduados para los servicios críticos en la contratación pública, garantizando al mismo tiempo un acceso no discriminatorio a los proveedores que comparten los mismos valores. La contradicción es flagrante: no se puede a la vez reservar la contratación pública a los proveedores establecidos en la Unión y pretender mantener una autonomía estratégica abierta. O se protege, o se abre, pero no ambas cosas a la vez.
Sobre los semiconductores y las tierras raras, el texto pide acelerar la aplicación de la Chips Act y del reglamento sobre materias primas críticas, condicionando al mismo tiempo las asociaciones estratégicas a criterios de coherencia. Es una buena intención, pero no resuelve el problema de fondo: la Unión sigue dependiendo de China para las tierras raras, y las restricciones a la exportación que esta impone ya perturban las cadenas de suministro. El Parlamento lo reconoce, pero no propone ningún mecanismo vinculante para remediarlo.
Una resolución que pide a la vez la soberanía y la apertura, sin elegir nunca, no cuesta nada a quienes la votan y mucho a quienes esperan actos.