El Parlamento Europeo ha analizado la solicitud de autorización del maíz genéticamente modificado DP910521 para alimentos y piensos. Esta decisión se produce en el contexto de una evaluación compleja de seguridad e impacto ambiental. El proceso afecta a todos los ciudadanos de la UE a través de los efectos potenciales en la cadena alimentaria.
La solicitud fue presentada por Corteva Agriscience en 2022, conforme al Reglamento (CE) nº 1829/2003 sobre alimentos y piensos modificados genéticamente. El objetivo es autorizar la comercialización en la UE de productos derivados de este maíz, que produce la toxina Cry1B.34 y es resistente al herbicida glufosinato.
El proceso de autorización sigue los procedimientos establecidos por el Reglamento (UE) nº 182/2011. El Comité Permanente de Vegetales, Animales, Alimentos y Piensos no emitió dictamen en noviembre de 2024, y el Comité de Apelación actuó de manera similar en diciembre de 2024. La decisión final corresponde a la Comisión Europea.
Agricultores, fabricantes de alimentos y consumidores son los principales afectados. La autorización podría influir en las prácticas agrícolas, la seguridad alimentaria y el medio ambiente. La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) evaluó los riesgos, pero existen preocupaciones sobre los efectos combinados de las toxinas Bt y los residuos de herbicidas.
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